jueves, 13 de abril de 2017

Arroz con leche con castañas pilongas




Jueves Santo

No podía dejar de publicar el postre estrella en  casa para estas fiestas.

Arroz con leche con castañas pilongas.

Nunca en mis 38 años (pufff 38!!!! 38 ya!!! Jajaja madre mía) ha faltado en casa en semana Santa una buena fuente de arroz con leche con castañas bien cremosito. Siempre nos peleábamos y nos peleamos por las castañas jajaja. 

Un postre que me trae muchos, muchísimos recuerdos. De pequeña íbamos todos a comer en viernes Santo a casa de mi abuela bacalao rebozado, empanadillas, ensaladilla rusa, huevos rellenos, filetes empanados, torrijas, una buena fuente de arrozduz, el cual le encantaba a mi abuelo, natillas con galletas y como no, un par de fuentes de arroz con leche con castañas. El trajín en la minúscula cocina preparando todos los platos, la mesa del salón llena de platos terminados esperando a que los comensales llegasen para ser devorados, todos los primos correteando por los pasillos, jugando, tramando diabluras, los mayores regañándonos…



Por eso no podía dejar de publicar esta receta, la verdad es que no sé cómo no lo he hecho antes.

Ingredientes:
1 l. de leche entera
125g de arroz redondo
150g de azúcar
Canela en rama
Canela en polvo
Cascara de limón
Cascara de naranja
200g de castañas pilongas

Ponemos en un cazo agua a hervir junto con las castañas, un trocito de cascara de limón y naranja. Dejamos cociendo hasta que se ablanden.
Mientras ponemos una cacerola alta al fuego con la leche, una rama de canela, la corteza de limón y de naranja y llevamos a ebullición, añadimos el arroz dejamos cocer unos diez minutos bajando la temperatura a medio fuego, añadimos el azúcar y las castañas, dejamos que cueza removiendo muy a menudo y teniendo cuidado que no se salga la leche. Cuando el arroz esté prácticamente cocido apartamos la cacerola del fuego ya que terminará de cocerse mientras se enfría.
Servimos en cuencos individuales o como hacemos en casa en una gran fuente.
Espolvoreamos canela molida por encima y decoramos con unas ramas de canela.
Deja al menos que temple para meter la cuchara jajaja. O mejor espera a que enfríe por completo ya que aún estará más rico cuando haya enfriado.

Nota: puedes añadir más cantidad de leche si te gusta más caldosito.


 
Puede un postre aumentar su sabor por el cariño que se le tenga? 

Yo creo que sí

Feliz Semana Santa!

Un beso a todos, nos vemos en la próxima entrada! Muuuuak 



jueves, 6 de abril de 2017

Chuletas de cerdo a la obulense





Venga que variamos un poco y esta semana vengo con una receta salada.

Que ya va tocando, no? Tanto dulce, tanto dulce , ya!

Ainsss si es que está todo tan rico……

Bueno sin desmerecer los platos salados, eh?  Que yo soy la primera que me pongo morada con ellos.

No me des a elegir entre un codillo en salsa de mi madre y un buen coulant que me quedo con los dos, uno para empezar y el otro como broche final para cerrar bien una buena comida.

Y es que si hay un pecado capital del que yo abuso es el de la gula. Como me puede gustar tanto comer? Jajajaja Dulce o salado, me da igual, disfruto comiendo. Aunque reconozco que últimamente el pecado de la pereza me lleva de la mano y el ejercicio lo dejo de lado, a lo que habrá que empezar a poner remedio si este veranito queremos lucir tipito, que luego nos toca cabreo con la báscula y con la ropa que tenemos guardada del verano pasado.




Bueno, quebraderos de conciencia aparte…. Os cuento que estas chuletas las preparamos en casa desde hace mucho tiempo. Creo recordar que la receta la sacamos de un libro de cocina verde que mi madre tenía por casa pero no recuerdo el nombre.

Apuntas? 

Venga al lio!!!

Ingredientes para 4 personas:
8 chuletas de cabezada
2 cebollas medianas
½ kilo de patatas
1 vaso de vino blanco
1 vaso de caldo de carne
Aceite de oliva
Ajos
Harina
Pimienta, perejil y sal

Salpimentamos las chuletas, las enharinamos y las freímos en una sartén con aceite, las retiramos antes de que se doren y las pasamos a una fuente de barro.
Sobre ellas se vierte el vino blanco, se pone  la fuente de barro tapada al fuego y dejamos cocer a fuego suave.
Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas finas, las salamos y las freímos en el mismo aceite donde hemos frito las chuletas, con ellas también freímos la cebolla cortada en juliana.
Escurrimos el aceite sobrante y las pasamos a la cazuela de barro junto con las chuletas, añadimos un vaso de caldo y dejamos cocer tapado a fuego lento hasta que quede una salsita.

Y listas!!!

Os animáis a probarlas? Os aseguro que están de vicio!

Espero que os gusten!

Nos vemos en la próxima entrada.

Besos mil! Muuak
 

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